¿Sabías que, mientras una Guía colombiana se anuda la pañoleta, millones de niñas en desiertos, montañas, ciudades y selvas hacen lo mismo? Hablamos idiomas distintos y usamos alfabetos diferentes, pero todas compartimos una misma Promesa.
Con esa idea nació el reto de abril, “90 voces, un solo corazón”: demostrar que el Guidismo es un idioma universal que se escribe de mil maneras, pero se siente de una sola.
El reto lo asumió el Clan del Trébol “Huellas del Guidismo” y el grupo de la enseñanza, cada guia llegó a su encuentro con sus formas de escribir “Guías Scouts” ya investigadas, presentó el idioma, dónde se habla y cómo se pronuncia. Las formas se agruparon en cinco grandes grupos:
- Idiomas del mundo: francés, alemán, hindi, árabe, chino, griego, ruso, amhárico, vietnamita y hasta latín.
- Lenguas originarias: como el quechua, lengua de los Andes.
- Lenguajes de inclusión: lengua de señas y sistema Braille.
- Claves scouts: Morse, semáforo y las claves secretas de patrulla, como la clave cajón o la clave china.
- Arte y creatividad: con el cuerpo, con figuras humanas, con jeroglíficos y alfabetos de fantasía.

Un panal de 90 voces
Cada forma se escribió en un hexágono de papel. Al final, todos se unieron en la pared para formar un gran panal de abejas: 90 voces distintas que, juntas, forman un solo corazón.
El panal también tiene su significado: como las abejas, las Guías trabajamos en equipo y cada una aporta algo único a la colmena.

¡Misión cumplida: el panal reunió las 90 formas de escribir “Guías Scouts”!
Comunicarnos también es jugar
La reunión cerró con dos juegos sobre la comunicación. En acertijos visuales, por parejas, las integrantes descifraron frases escondidas en dibujos en el menor tiempo posible. En dígalo con mímica o dibujo, una integrante de cada equipo sacaba una tarjeta y, en dos minutos, debía lograr que su equipo adivinara la expresión sin decir una palabra. El trabajo fue muy enriquecedor, sobre todo al descubrir tantos códigos y señales para comunicarnos.
No importa cómo se escriba nuestro nombre en la arena, en el papel o en el aire. Lo que importa es que el mundo reconozca nuestra firma por nuestras acciones y nuestro servicio. Gracias por convertir este reto en un panal de hermandad.

